martes, 27 de agosto de 2013







AYUDANDO AL MEDIO AMBIENTE
 




 






     “No destruyamos nuestro hogar, protejamos la naturaleza.”

El clima
  Hay sitios donde llueve mucho y otros donde no llueve jamás. Hay lugares en los que siempre hace calor y otros que están permanentemente cubiertos de nieve. Hay zonas en las que hace mucho frío en invierno y mucho calor en verano, y otras en las que parece que siempre es verano porque el calor es intenso en todas las estaciones. Por eso decimos que existen distintos climas, pero...
¿Qué es el clima?
El clima es el conjunto de características meteorológicas (temperaturas y precipitaciones) que se dan en una superficie muy extensa durante un período largo de tiempo.

Y ¿Qué es el tiempo?
El tiempo atmosférico se refiere a la situación de la atmósfera durante un período corto (un día o menos) en un espacio reducido de la superficie terrestre.
El clima depende de diversos factores: muchas veces, debido a la estabilidad, el clima de una región puede estudiarse a través de sus características permanentes, por lo que el pronóstico del tiempo puede darse a conocer con una anticipación de dos a tres días.
Para definir las características del clima es necesario saber sus elementos: entre ellos encontramos la temperatura, que está dada por el grado de frío o de calor que tiene una región determinada. Es decir, de dónde proviene el aire, y la aparición o el ocultamiento del sol que está determinado por la nubosidad. Si el aire proviene del trópico su temperatura es caliente y entonces hará calor. En cambio, si procede del polo, el aire es frío y la temperatura bajará y sentiremos mucho frío.
Está también la presión atmosférica, masa de aire o envoltura gaseosa en cuyo fondo vivimos, tiene un peso que se puede medir con un barómetro (una especie de termómetro pero que en vez de medir la temperatura mide la presión atmosférica del planeta tierra).
La atmósfera es la envoltura de aire que rodea a la Tierra. Contiene cantidades variables de agua en forma de vapor. La mayor parte se encuentra en el aire, procedente de diversas fuentes terrestres gracias al fenómeno de la evaporación, el cual es ayudado por el calor solar y la temperatura propia del planeta.
La energía proviene del sol que calienta la atmósfera, produciendo un movimiento natural y horizontal del aire llamado viento, soplan en la misma dirección y en forma continua. El movimiento vertical del aire caracteriza los fenómenos atmosféricos locales, es decir, de acuerdo al lugar donde sopla.

El agua que se deposita sobre la tierra, ya sea en forma líquida (lluvia) o sólida (granizo, nieve) se denomina precipitación. Esta se origina en las nubes: las gotitas de agua que las forman tienen un diámetro entre 0,5 y 1 milímetro. De acuerdo con las precipitaciones de una zona, ésta se puede clasificar como seca, húmeda y árida.
Todos estos factores son importantes para saber cuál será el tiempo o el clima de nuestra tierra o de nuestra ciudad y para ello se debe saber que existen varios tipos de climas. Están los de la zona desértica que se caracteriza por su extrema sequía y se define por la ausencia de lluvias, con altas temperaturas. La zona Polar se encuentra en las zonas polares como Groenlandia y la Antártida, y se caracteriza por tener inviernos largos y veranos cortos, ambas estaciones con temperaturas bajas.
Cuando se tiene durante una gran parte del año fuertes calores, y durante la otra mitad del año mucho frío, se dice que estamos en clima templado. Las temperaturas elevadas durante todo el año conforman el clima tropical, con una marca media anual de 26º C; posee dos estaciones: una seca y otra húmeda, que se alternan de forma escalada.

El clima en Bogotá
Por causa de su gran altitud, Bogotá tiene un clima templado de altura; por su baja latitud presenta una escasa oscilación térmica a lo largo del año. Las temperaturas regularmente oscilan entre los 6 y 24 °C, con una media anual de 15 °C.
Las lluvias son abundantes de marzo a mayo y de octubre a noviembre, coincidiendo casi con los equinoccios de primavera y otoño del hemisferio norte, respectivamente, debido a que el sol cruza por la línea ecuatorial y la radiación solar es mayor, aumentando el calor en la selva y favoreciendo la formación de tormentas en la zona cordillerana.
En contraste, las temporadas más secas del año son de entre enero a febrero y de julio a agosto. La niebla es el hidrometeoro más común: se tienen 220 días neblinosos por año.
La caída de granizo o granizada es un fenómeno extremo poco frecuente, ocurre en promedio tres veces por año — entre 1939 y 2008 se han registrado 231 eventos —. Las tormentas de granizo se producen en horas de la tarde durante las temporadas de lluvias, cuando ocurre el rápido desarrollo de celdas de nubes cumulonimbos que están relacionadas con la formación de tornados; también causan un notable descenso en la temperatura en las zonas afectadas, algunas veces drásticos, llegando a bajar hasta casi 20 grados en menos de una hora.
Las temperaturas extremas registradas dentro de los límites del Distrito Capital han sido de 30.0 °C y −7.1 °C, ambos registros de la estación meteorológica del Aeropuerto Guaymaral.
Efectos del cambio climático

¿QUÉ ES EL CAMBIO CLIMÁTICO?
Es la variación global del clima de la tierra. Tales cambios se producen a diversas escalas de tiempo y sobre todos en los parámetros climáticos (temperatura, precipitaciones, nubosidad, etcétera). Estas variaciones se deben a causas naturales y, en las últimas décadas, también a la acción del hombre.

El problema de los gases invernadero.
Con la idea de que todo lo relativo al clima es un complejo sistema interrelacionado de causas y efectos, es necesario que hablemos de los gases invernadero para introducir los conceptos de cambio a los que nos referiremos a lo largo de todo el artículo. La mezcla natural de gases de nuestra atmósfera permite unas condiciones térmicas adecuadas para la el desarrollo de la vida, tal y como la conocemos. Cuando la radiación solar llega a la superficie de la tierra, calienta su superficie, la cual devuelve el calor a la atmósfera en forma de onda larga, que es absorbida por determinados gases (denominados gases de efecto invernadero), provocando el calentamiento de la atmósfera en sus capas más bajas y haciendo posible la vida. Este fenómeno es natural y necesario. Si no existiesen este conjunto de gases de efecto invernadero, el planeta sería mucho más frío. Los gases de efecto invernadero son el dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, a los que se añaden otros, artificiales, llamados gases fluorados. 
El problema ha surgido cuando el volumen de estos gases invernadero ha crecido a un ritmo no usual en los últimos ciento cincuenta años, y de manera especialmente vertiginosa, en las últimas décadas. La consecuencia directa e inmediata de este incremento de la cantidad de gases invernadero es un aumento de la temperatura. Por sí solo, este aumento de la temperatura es algo que los paleoclimatólogos han constatado como algo relativamente frecuente en la historia de la Tierra. Lo que es completamente insólito es el ritmo tan acelerado de este incremento. Y este ritmo, junto con la tasa de aumento y todas las complejas reacciones e interrelaciones con los diferentes componentes del sistema climático, hace que se esté llevando a cabo el consabido cambio climático.

 El dióxido de carbono (CO2) es el principal responsable del calentamiento. Su emisión procede de la respiración de los seres vivos y de todo tipo de combustiones. Sus concentraciones han aumentado más de un 30% desde 1750, aunque las tres cuartas partes de estas emisiones se producen en los últimos 20 años. Las concentraciones actuales no han sido superadas en los últimos 420.000 años, y probablemente, tampoco en los últimos 20 millones de años. Los sumideros de CO2 se encuentran en los océanos y los suelos, que absorben la mitad de las emisiones producidas por el hombre, y en la fotosíntesis realizada por los vegetales.
El metano (CH4) se ha incrementado más de un 150% desde 1750. Su capacidad de producir el efecto invernadero es mayor que en el caso del dióxido de carbono. Algo más de la mitad de las emisiones son de procedencia humana (ganadería, agricultura, vertederos de residuos).
El óxido nitroso (N2O) tiene un poder sobre el efecto invernadero mucho mayor que el metano. Por fortuna, su concentración es mucho menor, habiendo experimentado un incremento del 17% desde 1750, del cual, una tercera parte aproximadamente tiene origen humano (fertilizantes, quema de combustibles fósiles).

Los gases fluorados son compuestos de síntesis, es decir, de procedencia enteramente antropogénica. Están experimentando un fuerte incremento debido a que sustituyen a los gases carbonados, destructores de la capa de ozono. Se emplean como propelentes de aerosoles, en sistemas de refrigeración, producción de aluminio y aislantes eléctricos. Sus concentraciones son muy pequeñas, pero con un poder invernadero extraordinario.      
Bogotá, a pesar de no emitir un porcentaje importante de gases, es “la tercera ciudad más contaminada de América Latina ya que recibe los efectos del deterioro atmosférico producido por los países desarrollados”

Las lluvias van y vienen y la región se encuentra en un periodo de transición de temporada seca al invierno. Con facilidad se puede experimentar el frío y el calor en un solo día.
Por estos contrastes climáticos, síntomas como estornudos, dolor de cabeza, malestar general, congestión nasal, tos y dolor de garganta se han vuelto comunes estos días.



   



- A finales de octubre y noviembre son los meses en los que se complican los casos de enfermedades respiratorias, según indican los especialistas.
- Evite la automedicación, recuerde los antigripales pueden ocasionar problemas cardiacos.
- Entre un resfriado y una gripa hay un periodo promedio de tres días, si después de eso no hay alguna mejoría se recomienda consultar al médico. Lo mismo que cuando tenga fiebre superior a 38°, presente movilización de secreciones de color amarillo verdoso o dificultad para respirar.
- Para protegerse durante esta temporada de lluvias también se recomienda ingerir alimentos ricos en vitamina C, evitar lugares de mucha aglomeración de personas, estar bien abrigado y no cambiar drásticamente de clima.
- Manchas producidas por una excesiva exposición al sol: Producen un aumento de la melanina. Los rayos ultravioleta dañan las células

                                           

                                           


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